La historia de la fotografía nos muestra un puñado de obras maestras en las que los reflejos, sobre al agua, charcos, cristales o espejos son un elemento principal de la composición. ¿Cual es la causa de esa fascinación de los fotógrafos por las imágenes especulares?
Estoy seguro que de memoria puedes mencionar unas cuantas fotografías famosas que juegan con reflejos en el agua, en espejos, en escaparates. Por ejemplo en una de las fotografías mas famosas y analizadas «Place de l’Europe. Gare Saint Lazare» de Cartier Bresson juega con el momento decisivo, pero también con esa simetría que provoca el reflejo del agua. O la evocadora «Beso en el retrovisor de Elliot Erwitt» donde la realidad se muestra borrosa y difuminada mientras el reflejo del beso de la pareja dentro del coche se muestra nítido. En este punto el reflejo es mas importante que la realidad.

Robert Frank nos muestra los rascacielos en un charco. E incluso el gran paisajista Ansel Adams nos retrata el Half dome en Yosemite apoyándose en el reflejo del rio helado.
Los reflejos pueden mostrarnos un mundo casi idéntico al real cuando son nítidos, o una realidad borrosa, deformada rallando el impresionismo , y es en esa franja entre lo real y la deformación donde reside su fascinación. El mundo que vemos en ellos solo existe en la creación del fotógrafo y en la interpretación del espectador.
Alicia atraviesa el espejo y encuentra un mundo donde las reglas de la realidad han cambiado, como fotógrafos encuadramos los reflejos y conseguimos paisajes y realidades ingrávidas, deformadas que no podríamos captar de otra manera.

La persona que nos mira por las mañanas desde el espejo no es idéntica a nosotros y esa sutil diferencia es analizada por psicólogos para entender porque nos gusta mas esa imagen especular que la que vemos cuando nos fotografiamos. Un efecto que no han tardado en aprovechar millones de adolescentes (y otros que no lo son tanto ) para compartir en la red ese selfie frente al espejo no el Yo real, sino su gemelo especular que nos gusta mas.
Como fotógrafos perdemos los papeles cuando nuestra mirada encuentra esos juegos de simetrías que un reflejo perfecto nos muestra.
Mi trabajo fotográfico prácticamente en exclusiva paisajístico, totalmente realista hasta casi tocar lo documental, y pocas veces logro salir de esa zona para adentrarme en lo figurativo o lo abstracto. Hace años en una sesión en la Laguna Negra de Soria (España), planifiqué una sesión en pleno otoño, con el hayedo estaba es su punto optimo de color, y la luz dorada del amanecer creando una escena perfecta. Sin embargo la ausencia total de viento de esas horas de la mañana provocó una imagen especular perfecta en la laguna, lo que provoco un cambio de planes y lo que iba a ser otra sesión paisajística se torno en el juego de simetrías y abstracciones que ilustran este articulo.

Técnicamente una vez que el ojo ve las posibilidades de la ribera opuesta del lago fue todo facil, quitas el angular y cambias a un teleobjetivo para hacer un encuadre que descontextualice totalmente el lugar. Buscaba la perfección un reflejo simétrico que pudiera estar en cualquier parte en oposición al la gran mayoría de mis fotografías donde el espectador podría localizar la ubicación.
En los años como fotógrafo aprendemos a buscar esos reflejos en el paisaje, pequeños charcos, ríos, lagunas, en el retroceso de las olas de la playa, y a componer buscando esos ángulos distintos, esas realidades sutilmente alteradas que nos transportan como Alicia a un mundo que nunca será real.
Si todavía te quedan ganas de más reflejos aquí te dejo el enlace a la galería completa de la sesión.